quinta-feira, 25 de março de 2010
Sueños.
¿Sabes cuando vives un sueño, tan bonito, tan distinto, que no quieres más despertar? Mas de repente, en un rato, tu mundo parece cambiar de lugar, casi como si fuera caer. Pierdes la noción del piso, pierdes tu dirección, no quieres más saber de nada, tampoco de nadie. Las luces se apagan, las estrellas pierden el brillo, miras a tu lado y no ves nadie. ¡No! No estás sola, pero es así que te sientes: todo el tiempo en la oscuridad, em la soledad, como si nadie te pudiera salvar. Cuando piensas que todo está acabado y que no hay más salida, es el rato en que conoces la persona distinta de todas las otras. Que te hace soñar de nuevo, que te hace creer en el amor y más que eso, te hace volver a creer en la magia. Que te ofrece todo el amor que necesitabas, porque eras todo lo que necesitabas. En tu vida, solo hay luz y sientes que la magia ha regresado. Casi como si el “para siempre” fuera verdad. Casi. Pero olvidaran de enseñarte que cuando el sol está brillando así tan fuerte, es porque luego lloverá. No había razón para que, conmigo, fuera así tan distinto. ¿Y ahora? Ahora, ya me cansé de luchar, me cansé de soñar en sentido contrário: contrário al tiempo, contrário al corazón.
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